HISTORIA DE LOS REYES MAGOS

ABSOLUTE PEQUEÑA IDEA
Mixta sobre lienzo-2010



De Oriente siguiendo el camino del sol, de este a oeste, llegaron frutos extraños, magos y dioses, la pólvora y las especias, la tinta y la mística, la filosofía y la embriaguez. También tres hombres sabios que buscaban a un niño. La última vez que vi llegar tres hombres sabios de oriente, era primavera en París, y ellos eran hombres de Katori, pero esta es otra historia.
En el año quinto tras la primera guerra del Golfo, viaje a Irák e Irán con José Manuel E., naturalista vasco, miembro de la academia de Princetown y del instituto de ciencias de Francia. Yo era el dibujante de la expedición financiada por la UNED. Ibamos a excavar en la zona de Tobruz, a buscar un templo de Innana. Pero este hombre tenía motivos ocultos. Estaba convencido de poder probar la existencia real, hoy en día, de los grandes toros alados babilónicos con rostro humano. Loco genial. No eran criaturas míticas fruto de la imaginación de artistas, no, habían sido reales, y todavía era posible encontrar algunos ejemplares viviendo ocultos a los ojos de los hombres. La expedición buscó con ahínco. Unos excrementos hallados a los pies del risco de Bab al Musafir tras ser analizados, verdura verde, manzanas y carne de cordero aliñada con cominos, trufada de huesecillos de codorniz y pepinillos amargos, le hicieron pensar que era manera de comer impropia de bestia o de buen creyente y sumados a las fotos que en la misma zona tomó el criptozoólogo Morris en los años sesenta, dieron según su entendimiento por probadas sus teorías.
Seguimos buscando sin encontrar nada. Un día, cuando nos faltaban once días para el regreso nos topamos con un derviche vagabundo. "¿ De donde venís ?" Preguntó " De España " "¿ Hay musulmanes en España ?" "Los hay..." "¿Y mazdeistas ?" "De estos más bien pocos." "¿Y eso...?¿No les gusta el fuego a los españoles? Es un país muy raro el vuestro. "
Nos indicó que estábamos en Savek. Había muchas torres sepulcrales bajas y redondas que recordaban a los ziggurats Dijo que todas contenían los restos de hombres santos. Nos acompañó hasta una de tres pisos: " Su nombre es Sayyid Ishaq. De aquí partieron los tres magos que fueron a adorar a Issa ben Yusuf y aquí están enterrados. Yo velo su sueño y en las noches sin luna les narro historias y peino sus barbas. Cuando los magos llegaron a Belén´lo hicieron por separado y cada uno quedó muy sorprendido al comprobar que el niño tenía la misma edad que cada uno de ellos. Uno le encontró joven, otro en la flor de la edad y el tercero cano y achacoso. A cambio de los regalos el niño les entregó un cofre. Cuando lo abrieron al volver a su tierra vieron que contenía una piedra. No entendieron y arrojaron la piedra a un pozo. Un rayo iluminó el pozo y una voz, que salió de la nada, les dijo que aquella piedra significaba que la fe que acababa de nacer en ellos debería mantenerse firme como una roca. Cogieron el fuego y lo colocaron en el interior de un templo magnífico. Allí la gente mantiene viva la llama y lo adora como parte de Dios, y todos los sacrificios que ofrecen se encienden con este fuego. Yo nací en aquél pueblo que llaman Cala Atapeirestan, que quiere decir el castillo de los adoradores del fuego. No he comido nada en dos días y estoy muerto de hambre. ¿ No llevareis algo de comida sobrante en vuestros coches ?" Le dimos algo de pan y unas latas de albóndigas. " Para mi no es necesario que saquéis albóndigas." Dijo el derviche sonriendo. " Mejor que cualquier albóndiga es el pan, si el desierto te ha cocido bien."

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