CAGLIOSTRO Y EL COLEGIO INVISIBLE
Un caballero que viaja con el conde Cagliostro hojea un libro de Paracelso en cubierta. La rosa de Turingia que usa como marcapáginas en el libro es una señal de pertenencia a la corriente rosacruz alemana que Tschudy le transmitió en sus encuentros entre Malta y Nápoles. La rosa y la cruz. La flor que florece y la madera que permanece. La vida que pasa y el principio que dura.
Solve et coagula.
La Esfinge, pues así se llama nuestro barco, avanza sobre el Mediterráneo oscuro.
Carlo di Aquino cierra el libro, guarda la rosa entre las páginas y mira hacia el horizonte donde Nápoles todavía es invisible pero ya puede sentirse en el aire, en ese olor particular a azufre volcánico y a mar antiguo y a ciudad que lleva tres mil años guardando secretos que ninguna inquisición ha logrado confiscar del todo.






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