TRADITIO VERA
Volviendo de Japón, volando con Turkish Airlines, en un viaje que parecía eterno, tuve un sueño. Soñé que vagabundeaba por la montaña. Agotado, decidía pedir cobijo en una casa que aparecía ante mí en el sotobosque. Llamaba y la puerta se abría sola. Tenía, la casa, algo de torre, madera y piedra, de lar antiguo y águila de blasón. Y una piscina cubierta que decidía utilizar para sacudirme el cansancio y el polvo del camino. Desnudo, iba y venía. La luz era difusa. De repente sentía unos ojos sobre mí. El dueño del lugar había regresado y me estaba observando amigablemente. Me indicaba con una sonrisa que me preocupase por él, que siguiese con mi baño, que era bienvenido. Nos presentamos. Su nombre era, dijo estrechándome la mano mojada, Pierre Cheval. Solo al despertar, degustando un kebab halal del menú del avión, reparé en la similaridad fonética de su nombre con el de Parsifal. Supe, a la manera jungiana, que si bien Oriente me atraía, era la Tradición Unánime de mi tierra y la p...



















