TOLKIEN, EL ANILLO Y LOS SEÑORES DEL SILICIO
Tolkien escribió una epopeya sobre la corrupción del poder y eligió como héroe verdadero a un jardinero. Lo que vino después es una de las ironías más reveladoras de nuestro tiempo. El señor de los anillos vendió ciento cincuenta millones de ejemplares. En los años setenta, los hippies y los manifestantes contra Vietnam lo abrazaron como bandera: amaba la naturaleza, desconfiaba del militarismo, celebraba la vida sencilla de la Comarca frente al páramo industrial de Mordor. Hoy sus lectores más devotos son Elon Musk, Peter Thiel y JD Vance. El mismo libro. Lectores radicalmente distintos. O más exactamente: el mismo libro leído con ojos radicalmente distintos, que es el modo en que los textos poderosos revelan a quien los sostiene. Los primeros hackers de los años setenta habitaban las salas del Laboratorio de Inteligencia Artificial de Stanford, que llevaban nombres de lugares de la Tierra Media. Se veían como rebeldes frente al establishment corporativo representado por IBM. Como l...



















