EL ANTICRISTO EN ROMA
La tierra tembló en Roma ayer. El aeropuerto de Fiumicino se inundó bajo lluvias que los meteorólogos explicaron con frentes atlánticos y los augures, de haber quedado alguno, habrían explicado de otro modo. Las señales se acumulan sobre la ciudad de las siete colinas. Peter Thiel vuela hacia Roma. Antes de embarcar, envió a su protegido. El vicepresindente Vance llegó a la Casa Blanca. Llevaba instrucciones. Trump las recibió con la complacencia del hombre que cree que decide. El consolador de veinte pulgadas, cortesía de Langley, completó la visita con la eficiencia característica de las instituciones que llevan setenta años perfeccionando el gesto. Thiel despegó satisfecho. Cien invitados. Solo cien. El número tiene resonancias que un hombre de su erudición conoce bien: cien es el número de la perfección en la numerología pitagórica, el número de los elegidos en casi todas las tradiciones de iniciación que merecen ese nombre. Los cien de Thiel serán capitalistas de riesgo con voc...



















