EL TEMPLO DEL HOMBRE
Schwaller de Lubicz y el Misterio del Antropocosmos En 1936, en la tumba de Ramsés IX, Schwaller de Lubicz contempló un mural osiriano que cambiaría para siempre el curso de su investigación. La imagen representaba a Ka-Mut-Ef, "el toro de su madre", uno de los epítetos más enigmáticos de la teología egipcia. Allí, sobre la piedra milenaria, el faraón aparecía como la hipotenusa de un triángulo rectángulo, encarnando simultáneamente el poder masculino generativo y el poder femenino gestativo del cosmos. Este símbolo contenía el misterio alquímico supremo: un agente que se convierte en padre y madre de sí mismo. El andrógino primordial. El ouroboros que se fecunda a sí mismo. La coincidentia oppositorum que está en el corazón de toda tradición iniciática auténtica. El triángulo era el sagrado 3-4-5, cuya suma es 12. La cuerda de doce nudos de los maestros geómetras, el harpedonapta egipcio que con esa cuerda trazaba los templos según las proporciones divinas. Doce, el núme...



















